¿Valoras a tus becarios? Trabajo de becario en Twitter por unos 60.000$/año

Twitter, una de las redes sociales de microblogging más famosas del mundo entero paga a sus trabajadores en prácticas o becados la suma de 59.567 dólares al año. Ni más ni menos. Por cada trabajador. Sin trampa ni cartón. Al contrario que la mayoría de compañías españolas, esta empresa norteamericana declara pagar el salario de sus trabajadores a modo de inversión, ya que el nivel de conocimiento y de talento que caracteriza a estos jóvenes les convierte en personas dignas de ser retenidas en la compañía y, por lo tanto, en una inversión a largo plazo.

Esto significa que los becarios de Twitter ganan cinco veces más que cualquier trabajador en Estados Unidos que cobra el salario mínimo. De hecho, cobran esta suma por hacer fotocopias o proveer de cafés a sus superiores séniors. Twitter no es la primera compañía que invierte parte de su presupuesto a retener a su valor más preciado, que son sus becarios, minas de oro, sino que compañías situadas en Cupertino como LinkedIn, Facebook, Microsoft, Google o eBay actúan de igual manera.

becario

En Silicon Valley no se andan con tonterías. El talento se retiene. No son inteligentes, son más que inteligentes y por eso el promedio de sueldo en esta zona de California es de 6.000 dólares por ayudante.

Dicho esto, apreciemos esta información y comparémosla con nuestro país. Está claro que, cada uno a su nivel, EE.UU y España son territorios totalmente diferentes en materia social, política y religiosa. Ambos se componen de personas cuyas ideas son distintas en cuanto a estrategias empresariales, en cuanto a la metodología a seguir a la hora de llevar un negocio al éxito -o al fracaso-, pero lo que está aún más claro es que en zonas europeas y, sobre todo, españolas, los empresarios que deciden contratar a becarios o a estudiantes en prácticas no tienen ni la más remota idea de lo que significa velar por sus trabajadores.

Todos lo sabemos, no hace falta que hagamos un estudio de campo. Horarios que sobrepasan lo pactado, salarios más que mínimos por más horas de las firmadas, tareas que no se tuvieron en cuenta a la hora de presentar el puesto de trabajo, malas palabras, malos gestos. En definitiva, mal hacer por parte de aquellas personas que, se supone, desean que su negocio marche adelante de la mejor manera.

¿De la mejor manera? Es posible que, al ahorrarse un dinero, gestores y administradores de grandes o pequeñas empresas piensen que, de esta manera, obtendrán más beneficios. Total, por tener a un becario trabajando de mala gana, ¿qué más da? Él se ahorra un pico y los sentimientos o necesidades del becario no son problema suyo.

Pues bien, la juventud de este país se merece algo más que un empleo donde se ahorran dinero por él. Se merecen un respeto porque son los que acaban con ese trabajo que nadie quiere hacer en la empresa. Son los que salieron de las aulas universitarias llenos de ilusiones y, ¿qué encuentran después? Cuando encuentran algo parecido a un “trabajo”, se topan con la realidad de nuestro país cainita: desvergüenza en forma de empresa.

Los becarios son personas llenas de talento, de energía, de esperanza, de seguridad, de confianza. Son personas que valen la pena y ahora, en plena época de “crisis”, qué casualidad, emigran de nuestro país en busca de uno mejor, en busca de empresas mejores. En busca de honestidad laboral.

Solo queda decir algo más: gracias, Cupertino, por demostrar que el talento hay que conservarlo y fortalecerlo. Gracias por hacer uso de una palabra tan poco frecuentada en zonas europeas, españolas: dignidad.

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